Su Santidad Pachito Bergoglio, en estos días, se pronunció acerca de la indisolubilidad del matrimonio católico y, fundándose en los evangelios, sentencia que esa unión es para toda la vida, pero, explica: ahora “la cultura de la provisionalidad” supone que solo es hasta cuando dure el amor -o la pasión-. Y no hasta cuando la muerte los separe.
Me refiero al Señor General Bernardo Camacho Leyva, quien el día viernes de la semana pasada en el seno familiar descanso en paz y debimos despedir con los honores dignos de su cargo, persona y señorío.
Dudo de la construcción del muro, de la aprobación del programa de salud para acabar con el Obamacare, de que China actúe contra Corea del Norte, si se aplican sanciones al señor Maduro ojalá que no afecten al pueblo venezolano, las merece. Donald Trump, guste o no, muestra múltiples realizaciones, unos proyectos le han salido bien, logró llegar a la presidencia de los Estados Unidos, amasó importante capital, ahora se va de vacaciones por veinte días contento con los datos sobre crecimiento del empleo.
El teniente coronel Hugo Chávez, autor de un golpe de estado en 1992 pero amnistiado por Rafael Caldera, fue elegido popularmente presidente de Venezuela en diciembre de 1998. Un año más tarde se adoptó por referendo la Constitución de la República Bolivariana, diseñada para “refundar la república”. Con base en ésta, se llevaron a cabo en 2000 unas elecciones en las que Chávez fue reelegido. Hubo tachas de fraude pero los resultados fueron avalados el mismo día por Jimmy Carter y César Gaviria, entonces secretario general de la OEA.
En materia de democracia, la República Bolivariana de Venezuela va de mal en peor. El más reciente atentado, aunque no el último, fue contra la Fiscalía General y más específicamente contra la Fiscal General. Es la repetición de la misma historia que ya han recorrido otros funcionarios venezolanos. Chavistas en su origen que mantuvieron o ayudaron al régimen acríticamente, hasta que con Maduro, en algún momento sintieron que se estaban pasando una línea roja en materia de abusos contra los derechos de los venezolanos.
Desde 2004, las unidades de élite de los ejércitos del hemisferio se dan cita para ponerse a prueba, para compartir sus avances y para generar conocimiento en defensa de la democracia.
Se trata de los comandos sobre los que reposa buena parte del éxito de 20 países en su lucha contra las amenazas que se ciernen sobre el sistema basado en las libertades públicas e individuales.
Son ocho integrantes por equipo que están dispuestos a dar lo mejor de sí para mantener vigente el esfuerzo colectivo contra el crimen organizado y el terrorismo.
Aunque la Comisión del Gasto público, creada a través de la más reciente reforma tributaria deberá ocuparse del gasto público del Gobierno central, en sus recomendaciones deberá tener en cuenta que entre las finanzas de la Nación y las finanzas territoriales existe dos vasos comunicantes, que son el SGP y el SGR.
Por estos días se discute quién será el candidato del Centro Democrático a la Presidencia de la República en el 2018. Por el momento hay cinco precandidatos, todos con muy bajo reconocimiento según las encuestas, pero con la posibilidad de recibir el aval del partido de Uribe, lo que le garantizará una altísima probabilidad de convertirse en el sucesor de Juan Manuel Santos. Esta elección es vital para el futuro del Partido, pero sobre todo del país, ya no hay lugar a equivocaciones.
Es apenas obvio que quien ocupa un ministerio busca acertar en sus determinaciones, salvo que deliberadamente su intención sea otra distinta a la razón de ser del cargo, que no es propiamente el caso que nos ocupa.
Su principal objetivo se supone será lograr buenos resultados que le ayuden a alcanzar altos niveles de aceptación.
Sus aciertos, le permitirán reconocimiento y méritos para futuros emprendimientos en su carrera profesional y política.
En la literatura universal hay muchas referencias al comportamiento de los ludópatas, aunque son pocas las publicaciones que reseñan el comportamiento de los gobernantes que llegan al poder siendo jugadores.
Mucho menos en medio del ambiente hipócrita en el que vivimos, que contrasta con el mundo anglosajón donde la vida privada de los gobernantes es pública; en cambio aquí la prensa dice ser “respetuosa” de la vida privada de quienes detentan el poder.